domingo, enero 17, 2016

- ¿Qué te pasa Yago?

- Qué el alma está viva. Qué ríe, que llora, que se enternece.
Qué se defrauda, que se ilusiona que se enamora y que se separa.
Qué está viva, que se enriquece, vaya.

Amar y castigar. Necesitar. Honrar. Deslucirse, caerse y entorpecer. Enaltecerse, levantarse y transformar.

Pienso, luego existo; de hecho tengo conciencia. Sí, de lo absurdo y lo medido, lo físico, lo terrenal y lo metafísico y lo astral.

Cielo y tierra.

Allá arriba está el amor pasamontañas, la vida sin dolor, la conciencia tranquila y acá abajo, conscientes de nuestra incapacidad física para volar; luchamos con los celos y la ira, el desapego y la obsesión, el trauma, la herida y la conciencia.

Conciencia que te da una de cal y otra de arena, una de luna y otra de piedra.

Dicen que en cada uno de nosotros vive un poco de todo, un poco de cada estrella. Y si no fuera porque he visto la magia con mis propios ojos, no te diría nunca que volar, está al alcance de cualquiera.
De todo aquel que esté dispuesto a romperse la cara contra el suelo, por tocar, sólo un segundo, un poquito de cielo.


martes, enero 12, 2016

Cuerpos

Me fascinan los cuerpos. Los cuerpos desnudos. El cuerpo como elemento de este mundo. Compuesto de mi misma piel, de mi misma sensibilidad. Me acojo a los quiebres, la belleza que no esconden, la reacción de mis dedos al posarse.

Me fascinan algunos cuerpos. Los cuerpos escondidos. El cuerpo como elemento que está fuera del mundo. A años luz de mis ojos. Compuesto de una piel que no es la mía, que siente y padece de otra forma.

Me fascina tu cuerpo. La forma en la que mi mente lo recompone parte por parte. La reacción de mi mente imaginando posar los dedos en el surco de tu cintura. Y puedo ver como reaccionas bajo ellos, como se eriza la piel.

Los cuerpos se comunican en otro idioma, mucho más sutil y sincero. Si alguien creyó que las palabras, en algún momento pudieron hacer frente a dos manos entrecruzándose, a una lengua en una boca, me temo que leyó demasiado - que no mucho ni suficiente - y se compartió poco.

lunes, enero 11, 2016

[...] En general sin verba no hay res.



[...] En general sin verba no hay res.
Y no se puede pensarme triste sin decirte antes que noto el corazón azul y que late despacio.


En general no podrás sentirme lejano si no te dije nunca que hace mucho que no sé de ti, ni de tu alma, ni de tus sueños, ni de tus miedos, ni de lo que alberga tu esperanza,; nada de ti.


En general, es muy difícil comprenderme y asumir como soy si no compartes conmigo los días y los horizontes y ese destino común.
Un lugar en el que quedarse llorando, amargamente o de felicidad, pero uno en el que querer estar siempre
Un lugar que sólo puede ser perseguido alzando manga por hombro y por hombre y por mujer y niño
¡Qué alguien se acuerde de los niños por Dios!
Un lugar que se construye, no se alcanza y es un sitio en el que se puede estar y al que no se puede llegar; porque es un camino.
Un lugar al que no podemos aspirar por nosotros mismos.


Y no sólo no sé donde, sino que además siento que no sé cómo; que es mucho peor y más grabe. (Más incluso que la incorrección ortográfica o gramatical)
Y si no te digo que no sé y que no puedo, tu no puedes saber de mi angustia, de mi frustración, ni de la ira contenida y que apareció porque sí, porque ya toca sentir, que hace mucho que no nos podemos palpar el alma.




Y me queda decirte, que no puedes saber de mis alegrías y de mis esperanzas, que son motores de muchos tiempos y distancias; si no estás en mí o yo en ti que es lo mismo.


En general y por último, aquí, no es a mí a quien no se le puede pensar, ni sentir, ni comprender, es a nosotros, porque compartimos un mundo y sin embargo, no nos compartimos.


Y como hoy es día de discursos y esto no es otro que un discurso profundamente político (Quitando la parte en la que digo que me encantas) (porque en política las cosas nunca encantan) te diré que además, además, sin verba no hay rex tampoco.

Lo que pasó mientras tú hacías pizzas

Había intentado leer, pero no fue muy fructífero. El sueño se fue apoderando poco a poco de mi y en una duerme vela apareció Araceli. Estaba guapa y además quería mimos. Sí mimos. Muestras de ternura, contacto de cuerpos. Y quizá se hubiera transformado en pesadilla si fuera sueño y no una suerte de limbo medio consciente.
Abro los ojos. Giro la almohada. Posición fetal. Araceli ya no estaba. Araceli se había ido hace casi ya un año, Araceli había vuelto y luego se había ido.
Ahora mismo, no sólo Araceli no estaba, sino que además yo la había echado de mi lado. Le había dicho "No quiero ya más" Así. Duro y fuerte. Alto y claro. Conciso. Sin aristas, sin concesiones.

Entonces rompo a llorar. En la cama. Sólo. El perro no entiende. Una soledad grande y fuerte supera los límites de mi cuerpo. Me envuelve, me arropa con malicia.
Al principio cuando Araceli se marchó por primera vez también lloré mucho. Es normal. Las siguientes veces apenas solté lágrimas y fueron de impotencia.

Pasé de acariciar el sueño a darme de bruces con una realidad que había omitido enfrentar desde hacía días.

El caso es que estaba ahí, en la cama, sentimientos burbujeandome las entrañas; justo encima del ombligo y por debajo del esternón. (Tuve que tocarme para expresar correctamente esa frase).

Mi primera reacción fue intentar hablar contigo. Pero me dices que lo sientes y yo que no lo hagas. Imagino que estás ocupada y aunque me molesta un poco casi instantáneamente se diluye entre otros muchos sentimientos de los que no eres participe.

Con un impulso del todo irracional le escribo a Araceli, diciéndole que soñé y estaba ella. Como compartiendole mis miserias, que son mías y que yo mismo me he buscado con la cabeza y el corazón.

Qué extraño cuando uno es consolado por la persona que hirió. Consolado por herirle. Consolado por herirse a si mismo, libre y voluntariamente. Consolado por la persona que hirió y hiere y no quiere pero lo hace.

Y qué confuso se ve todo desde esta posición. Un poco vaga.

Así pasé mucho tiempo hablando con Araceli, hasta hoy. Llevas como tres días haciendo pizzas. Casi he contado mis días como el tiempo que pasa entre que estás y no estás porque estás ahí distribuyendo peperonni de forma eficiente.

El primer día Araceli me cuenta que por azares de la vida tuvo acceso a mi correos personales. Entonces descubro con asombro que ha leído las cartas que nos hemos intercambiado. (Menos aquellas que te envió y ya nunca más se supo) y también otras que tuve con Didi. Me sorprendió que escogiera unos y otros mensajes.

En un momento dado tuve un aluvión de reproches, por decir esto, por hacer lo otro, por confesar, por compartir.
Ahí volví a venirme abajo. No entendía nada.

Te pondré en situación:

Yo estaba en un borde de la cama, con las piernas cruzadas y las palmas de las manos contra los ojos. Ella estaba frente a mí, apenas medio centímetro entre mis pies y sus pies. Y me dice "Maria Fernanda" y yo pienso que nadie te llama así. Pero es mentira. Pero yo no puedo imaginar que alguien se refiera a ti de esa forma.

Qué complicado se me hace esta parte. Y le digo que no sé que papel tienes en mi vida. E intento omitir todo aquello que la pueda herir sin faltar a la verdad. Por ejemplo no le digo que te quiero. Porque no sé si ella entiende que se pueda querer a alguien desde una perspectiva que no implica e implica muchas cosas. Quizá porque yo tampoco lo sé.
Ella sabe que me voy y sólo a veces asume que voy a irme, que no sé si volveré pronto o tarde.

Podría decirse que hay razones para irme que estén relacionadas contigo. Pero al igual que pienso renunciar a la comodidad de mi hogar, puedo renunciar a todo. Es decir, como el extranjero de Camus, busco primero la peor situación y pienso si con ella también podría ser feliz.
Puedo ser feliz sin que me quieras. Y sin verte nunca en la vida. A parte de eso quiero que me quieras y quiero pasar tiempo de mi vida contigo. No, no quiero que seas mi esposa, ni mi amiga, ni la tía de mis futuros sobrinos. Todo eso es un absurdo para mi. ¿Cómo se explica esto?
No lo sé. Pero yo estoy tranquilo por lo menos en eso. No estoy tranquilo si tengo que enfrentar todo esto a una persona que tiene otra forma de entender las cosas, porque entonces me siento solo. De una forma inexplicable. De una forma total y absoluta. Como si todos los puentes que me unen al mundo se fueran cayendo, porque no hay gente que se atreva a cruzarlos.

También he pintado, he leído y he comido mucho.
Desde el primer día que fuiste a hacer pizzas (Aunque tardarías algunos días más en terminar de empezar a hacer pizzas e hiciste tu primera pizza) hasta ahora han pasado cosas que han movido muchos sentimientos. Respecto a ti. Estás contenta. Eso basta.

Vivir y amar

  1. Vivir indiscriminadamente. Andar hacía algún sitio, pero también vagar, sin rumbo sin objetivo; haciendo hueco a la magia.
    Amar indiscriminadamente. Amar a alguien, pero también a nadie, a uno, a todos. Amar sin prestar, amar sin pedir, ni conceder, amar sin medir las consecuencias.
    ¿Qué puede salir mal de algo así?

sábado, diciembre 26, 2015

Para qué sirven las piernas

Todos los encuestados mantenían las dos piernas cuando se les preguntó sobre el uso de las mismas. Vivo rodeado de personas interesantes. Algunas.


- ¿Para qué sirven las piernas?

- Para caminar, para correr, para sostenernos, para acercar el boligrafo que se cayó, para apretar la espalda del amante en algunas posturas sexuales, para aferrarse a un árbol,  para decirle a alguien por debajo de la mesa que deje de tirarle los tejos a tu madre, para decirle a otra persona que tienes ganas de hacerle el amor, para jugar al fútbol y en general muchos deportes, para patear la cabeza de alguien que intenta atacarme

- ¿Para qué sirven las piernas?

- Mañana.

- ¿Para qué sirven las piernas?

- Andar, correr, nadar
Saltar
Sostenerte
Acariciar
Ejercitar
Besar
Depilar(Se)
Empujar
Besar piernas, no con ellas
Básicamente para movernos, todo lo que tiene que ver con ello desde andar en bici, patines, o hasta un coche

- ¿Para qué sirven las piernas?

- Patear culos
Sostener tu peso
Moverte
Dar masajes
Rascarte las piernas sin agacharte
Saltar
Seducir en la carretera
Mover las sabanas
Hacer kung fu
Hacer yoga
Bailar jotas

¿Te has quedado parapléjico? En ese caso paro

- Que genial. No.

- ¿Para qué sirven las piernas?

- Andar, correr, dar patadas, abrazar (con las piernas claro), mantenerte de pie, nadar, tener una zona más que depilarse, saltar, ir en patines, montar en bici.
¿Sigo pensando?
- Hasta que te quedes seca
- Bailar, dar un rodillazo, acariciar, saltar a la comba, subir y bajar escaleras, levantarte, jugar a múltiples juegos
Para apoyarlas sobre una mesa, para apoyar el ordenador encima, para hacer una llave de judo, imitar una grulla.

- ¿Para qué sirven las piernas?

- Bailar
Caminar
Arrancarselas y pegarle a alguien
Jugar al fútbol
Gambetear
Pegar rodillazos
Comerlas

- ¿Para qué sirven las piernas?

- Pues las piernas sirven para muchas cosas, pero principalmente, para sostenernos erguidos, y todo lo que eso conlleva
(a muchos mas niveles de lo evidente; antropológica y evolutivamente, caminar, bailar, follar...)
desde cosas que nada tienen que ver con la naturaleza humana (porque hay personas a las que no les funcionan las piernas pero son personas)
hasta cosas que si van más allá si nos ponemos profundos.

miércoles, diciembre 23, 2015

Tatusca

hermana.

Está en pijama, encima del sofá. Digo encima porque no se podría decir que estuviera sentada, ni tumbada; está encima. Hecha una sonrisa.
Probablemente sea una de las personas más hermosas que conozco.

sangre de mi sangre.

Qué complicado se me hace escribirte. No quiero adularte, ni complacerte, ni escribirte desde la complicidad. Quiero regalarte un poco de mi. De mi yo más profundo, ese que no entiendes, ese que ves desde fuera y tengo la mirada perdida mientras sujeto un tenedor repleto de arroz duro.

Me has enseñado tanto, hermana. Desde ese otro lado del muro de la vida me has enseñado a amar indiscriminadamente. Y es hermosos a veces asomarme detrás de tus ojos y no comprender nada, pero saber que podría abrazarte en cualquier momento. Y podría llorar sin motivo. Y bastarían dos palabras para que vinieras en mi ayuda. Y eso es tan importante para una persona. Saberse amado.

Una constante en mi vida siempre será ese sentimiento de soledad. Esa sensación inquebrantable de que ser especial también significa estar un poco solo. No pasa nada. Esta todo bien. Está asumido. Pero a veces duele. Y a veces alivia saber que existes y que me acompañaste y que me acompañarás de una forma o de otra y que eso es grande como un barco lleno de estrellas o un osa polar embarazada de muchos oseznos preciosos.

También luchamos contra los mismos monstruos. Y tú por allí y yo por acá. Y siempre podremos sentarnos el uno al lado del otro y hablarnos de cómo se siente cuando a uno se le abandona o se le menosprecia o se le omite.

Entonces ya sabes que siento fuerte los lazos que hemos creado más allá de nuestra sangre y de nuestras circunstancias. 

Eme number one

Conocí a Eme en la boca de metro de Iglesia. Llevaba la cartera llena de fe, pero ella me invitó a las cañas esa tarde.

Eme me marcó porque nunca dejó que me quedara quieto. Eme me regaló una erección cada vez que escucho Creedence Ckearwater Revival. Eme me dio más placer del que pensé que una persona podía conceder. Amé a Eme sin paliativos. Me lancé a una piscina sin agua y fui de un soberbio tal, que conseguí nadar durante unos segundos.

La distancia entre nuestras caderas me provocó dolor emocional. De esa ausencia, que aún perdura, aprendí que se cura todo con el tiempo. Y que no pasa nada. Y que no hay drama. Y que la vida sigue. Pero lloré tanto. Señor. Nunca más. La palma de oro.

Me llevé conmigo un increíble sentimiento de hogar encima de la madera del suelo de tu habitación. Soy capaz de recordar el olor a chesterfield y el sonido de tu ordenador siempre encendido esperando a que en cualquier momento de la noche te levantases y comenzases a escribir con un pitillo a un lado de la boca. Y café. Cuánto café. Y aquella señora que me agradeció tanto aquel colombiano.
Una vez leí que era un egoísta; no, un egocéntrico. Sé que me sentí muy mal al leerlo. Sé que al hacerlo no podía estar más en desacuerdo.

Hace unos días dudé de si en realidad era un egoísta. Luego pensé en si hacía cosas buenas. Luego cebé un mate. Y la trayectoria del sol no se movió ni un ápice a pesar de mis pensamientos, así que volví al mate y a tu peca y tuve una erección.

No me gusta que no estés en mi vida. Pero tampoco me gusta que no todos los flanes lleven café. Es decir, vivo tu ausencia como cualquier otra ausencia de algo valioso que podrías pero no tienes.
Una ligera, pequeña, translucida, parte de mi, cree que en algún momento volveremos a pisarnos las palabras al vivir. Y me basta con eso.

Didi

No quiero crear otro agujero en el que guarde mis sentimientos por ti, el dolor y la rabia, los recuerdos vividos y los que ya no crearemos, los planes, las miradas y las agujetas por no poder para de reír. No quiero hacerte pasado ni pensar en un futuro sin ti. Tampoco quiero vivir mi presente en el que tu herida sangra, supura y se infecta. No más caricias en la espalda, ni en los labios, ni en las mejillas, ni cosquillas sin tocar. No supliques. No me sigas. No me escribas. No me busques. No me elijas. No me quieras porque ya no lo quiero. Solo quería coserte sonrisas y hacer de tu vida un lugar más tranquilo. Solo quería que quisieras sonreírme y desearas vivir conmigo una vida más tranquila.

                               - Didi

lunes, diciembre 21, 2015

Personas a las que quiero.

Una de las cosas que me encanta hacer es cambiar el nombre a la gente. Mi tío me enseñó eso; no me enseñó muchas más cosas, pero aquello que me enseño fue esencialmente bueno. De sus muchos defectos no me transfirió ni uno solo y de los buenos, podríamos decir que casi todos.

Didi:

Oh Didi. Recuerdo besarte en un autobús. Oh Dios mío. Me gustan los autobuses (Soy ateo). En un autobús te puedes besar; así por accidente. La gente no piensa en eso cuando se compra un coche. En un coche uno no puede hacer simplemente así y dejarse caer sobre una persona que le atrae y descubrir, con un pequeño gesto si ella siente un poco eso. Existe una transferencia. Un lenguaje, una declaración de intereses, una proposición no de ley.

Te besé. Quizá me besaste, no lo sé. Sé que luego me atreví a abrazarte y se sentía bien. Uno se sentía contento, pleno.

Así lo recuero ¿Te lo puedes creer? No sé como hacemos para mantener las cosas en la cabeza durante un tiempo. Sé que interfieren todos los pasados en todos los recuerdos.
No sólo tiene otro tono, sino otro argumento, la historia del padre que nunca nos quiso a aquella en la que supo aprender a amar.

Me gusta que seas mi amiga. Me gusta que estés ahí, a veces. Que tengas todas esas palabras ahí. Qué las ordenes tan bien. Eso me gusta. Es limpio.
No me gusta cuando lo pasas mal. Es feo. Porque no deberías estar triste. Está bien que llores; como que limpia un poco la perspectiva; a veces (Quizá acabo de decir una tontería)
Bueno. La cuestión es que me gusta tu existencia. Y te quiero por muchas razones. Y me gusta hacerlo. Y en realidad no he dicho casi nada. Pero creo que tengo mucho tiempo para seguir diciéndote cosas.

Una cosa curiosa

Y me ocurre una cosa curiosa.
Puedo estar en una situación que me incomoda. Levantarme por la mañana y sentir que no tiene mucho sentido estar despierto; dormir y dormir hasta que me duele la vida y no tener más remedio que salir de la cama.

Total, porque el perro tiene que salir y uno puede no tener razones para levantarse, pero la vejiga de un perro no entiende nada de eso.
Mi perro vino aunque yo no lo quisiera. Lo tuve que adoptar porque quien decidió tenerlo es un irresponsable y no se hizo cargo de él, ni de mi.

La cosa curiosa que me ocurre es que no puedo mantenerme mucho tiempo en un estado inapetente. Cuándo me quiero dar cuenta estoy metiendo los dedos en las costillas de alguien para hacerle cosquillas profundas.

 Me gustan ese tipo de cosquillas porque suponen risa e incomodidad. Me gusta cuando dos contrarios se juntan y bailan porque me reafirman en la idea de que los contrarios en realidad no son contrarios, son conceptos que contraponemos para quedarnos tranquilos. Y eso ocurre acá, entre dos desconocidos territorios; occidente. Y allá, del otro lado, pueden o no estar otras ideas. Porque nuestro prisma; mi prisma, el que tuve o todavía tengo, es occidente. Entiendo entonces que si no quema está frío; pero todos, acá y allá, sabemos que eso no es, en parte o absolutamente, cierto.

Y es curioso porque mi naturaleza, a falta de grandes dramas en la vida, me impide mantenerme consciente de mi propia fragilidad emocional. Cómo a quien le regalan unos preciosos ojos azules o un metro setenta - ¡Quién lo tuviera! - a mi me tocó ese delicioso vaivén que me permite probar de muchas mieles.

jueves, diciembre 17, 2015

Compartirse.

No aspiro a hacerlo bien. No pretendo llamar la atención de nadie. Reclamar la atención de nadie. No quiero demostrar nada. No busco aprobación. No quiero complacencia.

Me gustaría que al final no estuviera muy mal hecho. Espero y confío en que alguien pose su atención. Al final es probable que alguno entienda algo. No busco aprobación, no quiero complacencia.

Si en muchos momentos de mi vida la contradicción, esa que me es intrínseca, me ha supuesto varios quebraderos de cabeza, hoy la asumo como parte de lo que soy. Y en ese contexto, los quebraderos de cabeza se hacen mucho más llevaderos. Digamos que uno aprende a amar el dedo más feo de su pie, porque es suyo y al final ¿Qué es sino percepción aquello que es feo?

Esa contradicción me ha llevado a vivir amores que eran imposibles, a estar en situaciones en las que el alma se ensancha desde la más absoluta de las desdichas hasta la alegría más desorbitada.

Cómo todo adolescente que se precie de serlo jugueteé con la muerte. Quizá esa soberbia que me caracterizaba tuvo algo que ver en tardar tanto tiempo en buscar ayuda más allá de mis propias narices. Fue entonces cuándo decidí que iba a vivir. Han pasado más de 7 años y no parece que haya avanzado todo lo que quisiera. He avanzado mucho, sí, pero quiero más; mucho más.
Descubrí que sigo siendo ambicioso, quizá ya no quiera un coche, ni una casa con piscina, ni un trabajo especialmente bien remunerado; pero sí que quiero emoción, sí que quiero vivir en toda la extensión que le concede mi imaginación a esa palabra. Respetar la vida por encima de todo porque en realidad es lo único que uno puede poseer. No puedes poseer ni una triste patata hasta que no te la comes.
Así es como lo siento yo y mi sentir no es gratuito.

Uno podría discutir conmigo -y de hecho lo hace constantemente- para darme mil argumentos perfectamente válidos para decir que se puede poseer la patata, que se puede valorar la vida de otra forma, que se puede sentir de otras maneras emociones tan o más intensas. Pero todos esos argumentos se caen cuando en mi fuero interior no hay argumentos, hay emociones, hay sentimientos. Y esto no es una oda a lo irracional, que alguien tenga argumentos a favor y otro en contra sólo implica que lo válido es la contradicción, es la negación de lo absoluta verdad. Por lo menos en el voluble mundo de lo humano.
La razón me puede servir para seguir con vida, para decidir en un momento adecuado cuando apagar el fuego que calienta la cafetera para ahorrar energía. Es una herramienta imprescindible, que debe estar supeditada al amor siempre y en todo lugar.

martes, diciembre 30, 2014

Enfrentarse al folio en blanco siempre es complicado. Empecé a escribir en algún momento indeterminado de mi adolescencia y no soy capaz de recordar porqué. Tampoco recuerdo porqué dejé de hacerlo, ni quiero preguntarme porque estoy haciéndolo ahora mismo. Pero lo necesito. No necesito que me escuchen. Quizá sí necesite enfrentar mis palabras a lo ajeno y desprenderme del miedo a hacerlo. Acostumbrarme a la opresión en el pecho que comienza justo al tiempo que empiezo a escribir.

30 de diciembre, esta vez en noviembre no ha ocurrido nada. Afuera hace frío.

Habrá que volver a comenzar.



viernes, noviembre 25, 2011

Coge aire

Leo el poema que me envía Hache y le pregunto a Marige cuándo es su cumpleaños, me responde que el 29 de Enero, busco que cosas interesantes pasaron el 29 de Enero y descubro que Emanuel Swedenborg -Respetado encuadernador, hidrógrafo, fisiólogo, astrónomo, relojero, biógrafo, poeta, editor, psicólogo, filósofo, matemático, geólogo, metalúrgico, botánico, químico, físico, ingeniero, dibujante, músico, cristalógrafo, maquinista, carpintero, legista, ingeniero de minas, tesorero, cosmólogo, teólogo y que hablaba quince idiomas- un buen día vio por la ventana a Jesucristo y le invitó a un te, mi curiosidad podría haberse satisfecho en este punto, pero no, descubro que la historia esta la cuenta Jorge Luis Borges y recuerdo que he oído hablar de él, pero que no sé nada concreto, así que empiezo a leer lo que dice la Wikipedia e Internet en general sobre el tipo este, voy parando y abriendo pestañas, primero su hermana, que se llama Norah y como tiene nombre bonito a lo mejor estaba buena, pero no, pero pintaba bien aunque pintase poco y menos al lado de Borges, luego paro en un tal Rafael Cansinos -que ni siquiera me sonaba y eso es malo, malo, malo, - así que voy con el Cansinos y descubro que es familia -no he aclarado aún qué es exactamente- de Rita Hayworth, copio y pego porque soy muy torpe y no me atrevía a escribir el apellido, así que resulta que la tía esa que se quitaba el guante por la tele y me hizo llorar -no sé si fue esta o Odrey hepbur - este apellido no lo copio y pego porque no quiero- porque era más guapa que mi madre y fantaseo con la idea de que podría tener una reencarnación, pero veo una foto a color y descubro que es pelirroja ¡Pelirroja!, he cubierto el cupo de pelirrojas, así que Rita -lo que se da no se quita- que sigo sin saber si es o no es hermana o sí es, no lo sé, del Cansino de Rafael, tiene una amiga en común con Borges que se apellida De Burgos, pero resulta que es de Almería, error típico si no fuese porque su padre era consúl portugués -y de eso no estoy del todo seguro- al final, he ido descartando biografías poco entretenidas y me he tragado la de Borges, que continua con su relación con la evolución del ultraísmo
-las palabras así grandes es mejor leerlas con gravedad y pundonor -tenía que meter la palabra pundonor y punto - eso, ultraísmo; decía al principio que he leído tu poema y no entendía porque no había signos de puntuación, no era capaz de ver la necesidad de escribir en versos y no otra cosa, he de reconocer que aún no lo he descubierto, ni sé si lo descubriré cuándo acabe de escribir esta jodida ida de pelota y continúe con el ultraísmo, decía que mañana tengo examen de Álgebra Lineal y no sé como hallar una base de un subespacio vectorial, ni lo que son las aplicaciones lineales, además creo que se me ha acabado la diarrea mental.

Por favor; más poesía -Qué cachondo me pone los puntos y aparte, Dios mío- ¿Té rojo o Té verde?- A lo mejor al tipo este le pagaba la compañía de las indias orientales por publicidad.

Pd: Me acabo de acordar de que tengo que decir al mundo que ayer a las cuatro de la mañana- o cinco, no sé, pregúntenselo a Hache- estaba tranquilamente comiendo cecina -De león, muy rica por cierto- y mis ojos se toparon con una lata de calamares del Auchan -y Auchan no distingue entre portugueses y españoles-que después de "en su tinta" declamaba "Lulas", así que saco la conclusión de que el ahora ex presidente de Brasi se llamaba en realidad "Calamar de Silva" y no puedo evitar imaginármelo con pinzas en las manos llenando la cara a Jorge Arbusto -LLors Bush para los amigos- de tinta negra y espesa.

Ya.


sábado, mayo 14, 2011

Evasión

Poner el botón de la cabeza en Off.

Las funciones trigonométricas, el código penal, el comando ls, las variables lógicas, el protocolo tcp/ip, el campo eléctrico, los algoritmos, la chica que es una guarra de la segunda fila.

El dinero, 16,32 € por 250 km que separan nuestras cinturas, el devenir del tiempo, su jodida capacidad para pararse.

Soy inhumano, soy insensible, lloro tu ausencia y todas las que no reconozco, subidas y bajadas, risas en tiempo de lágrimas, lágrimas en vez de risas, me escondo detrás de mi y a veces no sé quién soy, produzco lástima, envidia, me repelen, repelo, atraigo y me atraen.

Me duelen los tobillos de correr, la cabeza de decidir caminos, el brazo de parar hostias directas a la frente.

¿Dónde está mi cartera? ¿Mis ganas de comer? ¿Me dejas fuego/tinta/llamar/calcetines? ¿los besos de mi madre?

No soy especial ni diferente, sino enfermo, si me medico no me reconozco, me siento diferente, mejor y peor a partes iguales, proporcionales e inversas, ironizo, ignoro, en medio de la incertidumbre y la clarividencia.

La ideología boreal, el capitalismo mordaz, el socialismo utópico, si como yogures no puedo ir al cine, el coste de oportunidad, las fluctuaciones del mercado, la oratoria perdida, el discurso inteligente, discursivo, discurrido, esto es malo, aquello peor.

La eterna necesidad de poner la mente en Off, que ni dormir evita la falta de aire, de tiempo, de sencillez, de ti...

martes, marzo 22, 2011

Me asaltan tus silencios.


Escuchar Me asaltan tus silencios.

Me asaltan tus silencios
se aferran a mis tobillos
los escalan
suben
y me hacen tropezar
caer 
sangrar.

Se instalan en los huecos de mis costillas
y aprietan

oprimen.

Me asaltan tus silencios
me agarran por el cuello
y aprietan
y
oprimen.

Me inundan tus silencios
inundan mi boca 
la llenan
la inundan hasta darla de si
hasta que explota.
y caigo
y
sangro.

Y me quedo ahí 
con los ojos abiertos
Y el corazón, que late rápido, nervioso.
y estoy muerto
Muerto.

Suelto la pluma y lloro
y ni siquiera sé porqué.




viernes, febrero 11, 2011

 Me levanto, a tientas, reconozco la posición de la puerta y del pasillo. La oscuridad no impide que avance como si todo mi cuerpo supiese el destino y me lo estuviese ocultando. Entro en una habitación húmeda y cálida. Reconozco, pero no conozco. 
Me meto en una bañera de hierro y cerámica, me siento y coloco las manos juntas entre las piernas que mantengo dobladas, unidas y pegadas al pecho. Agacho la cabeza. Estoy hecho un ovillo. Una tenue luz nace y me ilumina.
Alzo la cabeza y veo un espejo enfrente de mí. La luz se intensifica lo suficiente como para ver mi más fiel reflejo. Tan fiel y tan verdadero que me aterra. Me inundo de pavor, me revuelvo, me resbalo y cuándo intento salir de la bañera, choco.
Choco contra mí, contra mi reflejo.
Durante eternidades o segundos golpeo el espejo. Primero con mis pies desnudos, con los puños, los codos y las rodillas. Golpeo una y otra vez, con todas mis fuerzas, sin pensar absolutamente en nada, como si mi cuerpo pidiese y forzase la salida aún a costa de su integridad, como si esa nueva cárcel me hubiese alejado de toda idea que no fuese encaminada a salir de ella, como si el constante movimiento difuminase mi reflejo y eso lo hiciese soportable. Pero el tiempo va haciéndose poco a poco tácito y real y resignado, abrazo la ausencia del más mínimo rasguño, asumo que no siento el dolor que había de aparecer tras los golpes. La fuerza que ejerzo debería partirme las muñecas, pelar mis nudillos, hacerme sangrar. Debería tener todos los dedos de los pies rotos, los tobillos hinchados y las rodillas desencajadas. La impotencia y la rabia recién estrenadas se unen al pánico.
Paro la media décima de segundo, que puede ser un siglo, suficiente para clavarme la mirada y estampar mi frente contra mi frente; doy de si las distancias para empujarme e intentar aplastarme la cabeza embestida tras embestida, lado tras lado, punto por punto.
Nada. No entiendo dónde estoy, pero tampoco me lo pregunto y eso suma dos incógnitas, no sé de mi madre ni de mi hermana, ni de nadie; sólo siento su existencia lejana, pero en paz, no entiendo mis reacciones, ni el mecanismo de mis pensamientos, me son ajenas las ausencias, no entiendo de dónde proviene el miedo, no entiendo. Cierro los ojos y me dejo caer en el fondo de la bañera.
Apenas abro el párpado y levanto la mirada medio palmo, distingo, aún sin verme, la cuádruple imagen de mi figura y bajo de nuevo a refugiarme, así, en esa posición recogida y encogida, el cuarto de mis reflejos me coge la espalda. Siento mi propia mirada juzgándome detrás de mí, impasible y fuerte como lo fuera yo en otro momento. El miedo, el pavor y la rabia mantienen su intensidad, pero no provocan reacciones, se ha forjado una impotencia con el mismo molde que los espejos, inmutables, irrompibles y fijos.

jueves, febrero 03, 2011

Un pez fuera del agua.

Incorpora medio cuerpo y alguien le pisa la mano al pasar, es una chica de unos 20 años. No se para.

Según va recuperando la conciencia se va poniendo más y más nervioso.

¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí? ¿Cómo he llegado?

El corazón se le acelera, la respiración se le hace más fuerte y entrecortada. Se arrastra por el suelo, intenta parar a un viandante que con un ligero tirón se deshace de él. Intenta gritar y no puede. El corazón se le va a salir del pecho. No puede respirar más fuerte y la sensación de falta aire le ahoga.

Le asaltan las lágrimas de impotencia.

Alguien apoya sus manos en sus hombros y él se da la vuelta. Alguien está agachado enfrente de él. Tiene una expresión de preocupación, de lástima, cierta empatía, algo de miedo.

- ¿Estás bien?

La pregunta se le repite varias veces pero él no contesta. Habla su expresión de pánico. Está sudando y los ojos parecen fuera de órbita.

Quien se hubo agachado cambia la expresión y ahora muestra decepción. Acaba por incorporase e intenta irse, él la agarra, se arrastra por el suelo sin soltar, la cabeza gacha, la cara envuelta en lágrimas; sigue fuera de si.
Con un buen puntapié en la cara se deshace de sus manos y él vuelve a perder el conocimiento. Le cae un hilo de sangre por la oreja.

Se despierta. Está en el suelo, en una acera. Oye el ruido de la gente al pasar por su lado, el ruido de los coches y no demasiado lejos están haciendo obras. Le duele mucho la cabeza. A su lado la gente pasa indiferente. La boca le sabe a sangre.

Incorpora medio cuerpo y alguien le pisa la mano al pasar, es una chica de unos 20 años. No se para.

Según va recuperando la conciencia se va poniendo más y más nervioso.

¿Quién soy? ¿Qué hago aquí?

viernes, mayo 14, 2010

Gritos y silencios. y risas (reeditado)

Palabras, palabras y más palabras.

El silencio me había puesto a la altura del barro y la mierda. Me encontraba dentro de mi incertidumbre natural, con el corazón apagado, ni triste ni enfadado, sólo apagado. No se estaba tan mal. Ese silencio solo iba a apostillar todas las cosas que iban a decirse después.
El silencio hoy se ha roto y las palabras han vuelto a brotar. Otra vez el círculo; las manos apoyadas en los ojos y los dedos en la frente, el corazón vuelta a latir, con fuerza, con rabia, el tembleque de las manos y el eco de cienmil preguntas que no pienso formular. No hay mano en el pecho, ni docientas pulsaciones por minuto, ni "¿Me quieres?".

Al final... ¿De que me iban a servir las respuestas? Vivir en la ignorancia no es tan malo, sobretodo cuándo tienes todas las papeletas para no escuchar nada de lo que quieres escuchar.
Muchas veces pedimos explicaciones, respuestas, indagamos en la posibilidad de habernos dejado un resquicio para poder solucionarlo todo, pero no, no deja de ser una ilusión. Contra viento y marea no podemos librarnos de la sensación de estar dejando escapar una entre millones de posibilidades.

Tarde o temprano las palabras volverán a ser palabras, extrañas y ajenas a mi. "No preguntes y no mentiré".

No creo que deba gritar hasta que vuelvas. Dejaré al silencio hacer su trabajo.

Después de todo esto me he puesto a escuchar "lucha de gigantes" me he hecho un ovillo en el sillón y me he puesto melancólico, seré estúpido.
He abierto el messenger y he visto que Eme estaba conectada, lo cual es bastante raro en estos últimos días. Justo ha cambiado la canción y se ha puesto a sonar "Cotton - eye joed" y me he puesto a bailar como un loco, mal, muy mal.

A lo mejor ha sido la ciclotimia pero he recordado todo lo que me he reído contigo y seguramente sea de las cosas que más eche de menos de ti. No has querido jugar conmigo a los disfraces, pero media sonrisa te he sacado y yo estoy mucho más tranquilo.

¡Vengaaa! ¡Baila conmigoooo!