jueves, abril 19, 2012

Los Primeros y las coincidencias.

Mucha gente confunde la coincidencia y el pequeño saltito emocional que provoca en ciertas personas, con Los Primeros. Sin embargo, nada los relaciona aparentemente y aunque exista una relación, en ningún caso se pueden confundir.
Sería demasiado engorroso y complicado explicar aquí qué son Los primeros, de momento, todo lo que puedo decir es que Los primeros no son ni animales domésticos con cola, ni coincidencias.
Desestimada la posibilidad de explicar qué son, intentaré poner dos ejemplos para diferenciarlos de las casualidades o coincidencias y acercarlos un poquito al lector.

Julia y Pedro nacieron el mismo día a 1257 kilómetros de distancia. Julia y Pedro fueron al mismo colegio y al mismo curso. Julia y Pedro están profunda y locamente enamorados el uno del otro. Julia y Pedro no se conocen.
Julia no se acuerda, pero de niña, caminando por el pasillo que conduce a su clase, se paró en seco sin razón aparente, se miró los zapatos y se quedó en esa posición y con la mente en blanco el tiempo suficiente para que Pedro pasase enfrente de ella sin darse cuenta. "Que ambos cursasen los primeros cursos de primaria" es una frase completamente fuera de lugar.
Julia sentía un profundo vacío en su vida. No sabe porqué, pero intentó llenarlo almacenando zapatos en un armario que había fabricado Pedro un año antes de morir de cáncer de pulmón.
Los primeros, no son ni buenos ni malos, simplemente son.

María cree que cuanto más rápido se la chupe al chico que quiere conquistar, antes le abrirá la puerta de su corazón. María se equivoca en las formas, pero ha acertado varias veces en el resultado.
Guillermo es una mentira viviente. Un día Guillermo escribió una historia muy tétrica y pesimista sobre el amor. Él no sabe porqué la escribió, la verdad es que ni siquiera le hubiese gustado al releerla. Hubiese creído que le es ajena. María pensó que ella era un buen relleno para el agujero existencial e imaginario -sobretodo imaginario- de Guillermo. Y se la chupó. Y tuvieron una tormentosa, pero preciosa, historia de amor. Sobretodo preciosa.
Cuando María empezó a querer chupársela a otro ya era demasiado tarde, se había escrito una preciosa historia de amor; sobre una mentira.
"Cuando Guillermo estaba en el sexto piso de su casa, tuvo el primer síntoma de lo que más tarde sería un agujero existencial" Los primeros quisieron que fuese ahí y no en el primero, porque a los primeros les gusta más el seis que el uno, eso sí, ni saben, ni quieren saber porqué.

Vienen Los Primeros.

Sobre mentiras se pueden construir preciosas historias de amor.