martes, diciembre 30, 2014

Enfrentarse al folio en blanco siempre es complicado. Empecé a escribir en algún momento indeterminado de mi adolescencia y no soy capaz de recordar porqué. Tampoco recuerdo porqué dejé de hacerlo, ni quiero preguntarme porque estoy haciéndolo ahora mismo. Pero lo necesito. No necesito que me escuchen. Quizá sí necesite enfrentar mis palabras a lo ajeno y desprenderme del miedo a hacerlo. Acostumbrarme a la opresión en el pecho que comienza justo al tiempo que empiezo a escribir.

30 de diciembre, esta vez en noviembre no ha ocurrido nada. Afuera hace frío.

Habrá que volver a comenzar.



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