sábado, mayo 14, 2011

Evasión

Poner el botón de la cabeza en Off.

Las funciones trigonométricas, el código penal, el comando ls, las variables lógicas, el protocolo tcp/ip, el campo eléctrico, los algoritmos, la chica que es una guarra de la segunda fila.

El dinero, 16,32 € por 250 km que separan nuestras cinturas, el devenir del tiempo, su jodida capacidad para pararse.

Soy inhumano, soy insensible, lloro tu ausencia y todas las que no reconozco, subidas y bajadas, risas en tiempo de lágrimas, lágrimas en vez de risas, me escondo detrás de mi y a veces no sé quién soy, produzco lástima, envidia, me repelen, repelo, atraigo y me atraen.

Me duelen los tobillos de correr, la cabeza de decidir caminos, el brazo de parar hostias directas a la frente.

¿Dónde está mi cartera? ¿Mis ganas de comer? ¿Me dejas fuego/tinta/llamar/calcetines? ¿los besos de mi madre?

No soy especial ni diferente, sino enfermo, si me medico no me reconozco, me siento diferente, mejor y peor a partes iguales, proporcionales e inversas, ironizo, ignoro, en medio de la incertidumbre y la clarividencia.

La ideología boreal, el capitalismo mordaz, el socialismo utópico, si como yogures no puedo ir al cine, el coste de oportunidad, las fluctuaciones del mercado, la oratoria perdida, el discurso inteligente, discursivo, discurrido, esto es malo, aquello peor.

La eterna necesidad de poner la mente en Off, que ni dormir evita la falta de aire, de tiempo, de sencillez, de ti...

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