lunes, diciembre 21, 2015

Personas a las que quiero.

Una de las cosas que me encanta hacer es cambiar el nombre a la gente. Mi tío me enseñó eso; no me enseñó muchas más cosas, pero aquello que me enseño fue esencialmente bueno. De sus muchos defectos no me transfirió ni uno solo y de los buenos, podríamos decir que casi todos.

Didi:

Oh Didi. Recuerdo besarte en un autobús. Oh Dios mío. Me gustan los autobuses (Soy ateo). En un autobús te puedes besar; así por accidente. La gente no piensa en eso cuando se compra un coche. En un coche uno no puede hacer simplemente así y dejarse caer sobre una persona que le atrae y descubrir, con un pequeño gesto si ella siente un poco eso. Existe una transferencia. Un lenguaje, una declaración de intereses, una proposición no de ley.

Te besé. Quizá me besaste, no lo sé. Sé que luego me atreví a abrazarte y se sentía bien. Uno se sentía contento, pleno.

Así lo recuero ¿Te lo puedes creer? No sé como hacemos para mantener las cosas en la cabeza durante un tiempo. Sé que interfieren todos los pasados en todos los recuerdos.
No sólo tiene otro tono, sino otro argumento, la historia del padre que nunca nos quiso a aquella en la que supo aprender a amar.

Me gusta que seas mi amiga. Me gusta que estés ahí, a veces. Que tengas todas esas palabras ahí. Qué las ordenes tan bien. Eso me gusta. Es limpio.
No me gusta cuando lo pasas mal. Es feo. Porque no deberías estar triste. Está bien que llores; como que limpia un poco la perspectiva; a veces (Quizá acabo de decir una tontería)
Bueno. La cuestión es que me gusta tu existencia. Y te quiero por muchas razones. Y me gusta hacerlo. Y en realidad no he dicho casi nada. Pero creo que tengo mucho tiempo para seguir diciéndote cosas.

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