lunes, enero 11, 2016

[...] En general sin verba no hay res.



[...] En general sin verba no hay res.
Y no se puede pensarme triste sin decirte antes que noto el corazón azul y que late despacio.


En general no podrás sentirme lejano si no te dije nunca que hace mucho que no sé de ti, ni de tu alma, ni de tus sueños, ni de tus miedos, ni de lo que alberga tu esperanza,; nada de ti.


En general, es muy difícil comprenderme y asumir como soy si no compartes conmigo los días y los horizontes y ese destino común.
Un lugar en el que quedarse llorando, amargamente o de felicidad, pero uno en el que querer estar siempre
Un lugar que sólo puede ser perseguido alzando manga por hombro y por hombre y por mujer y niño
¡Qué alguien se acuerde de los niños por Dios!
Un lugar que se construye, no se alcanza y es un sitio en el que se puede estar y al que no se puede llegar; porque es un camino.
Un lugar al que no podemos aspirar por nosotros mismos.


Y no sólo no sé donde, sino que además siento que no sé cómo; que es mucho peor y más grabe. (Más incluso que la incorrección ortográfica o gramatical)
Y si no te digo que no sé y que no puedo, tu no puedes saber de mi angustia, de mi frustración, ni de la ira contenida y que apareció porque sí, porque ya toca sentir, que hace mucho que no nos podemos palpar el alma.




Y me queda decirte, que no puedes saber de mis alegrías y de mis esperanzas, que son motores de muchos tiempos y distancias; si no estás en mí o yo en ti que es lo mismo.


En general y por último, aquí, no es a mí a quien no se le puede pensar, ni sentir, ni comprender, es a nosotros, porque compartimos un mundo y sin embargo, no nos compartimos.


Y como hoy es día de discursos y esto no es otro que un discurso profundamente político (Quitando la parte en la que digo que me encantas) (porque en política las cosas nunca encantan) te diré que además, además, sin verba no hay rex tampoco.

No hay comentarios: