domingo, enero 17, 2016

- ¿Qué te pasa Yago?

- Qué el alma está viva. Qué ríe, que llora, que se enternece.
Qué se defrauda, que se ilusiona que se enamora y que se separa.
Qué está viva, que se enriquece, vaya.

Amar y castigar. Necesitar. Honrar. Deslucirse, caerse y entorpecer. Enaltecerse, levantarse y transformar.

Pienso, luego existo; de hecho tengo conciencia. Sí, de lo absurdo y lo medido, lo físico, lo terrenal y lo metafísico y lo astral.

Cielo y tierra.

Allá arriba está el amor pasamontañas, la vida sin dolor, la conciencia tranquila y acá abajo, conscientes de nuestra incapacidad física para volar; luchamos con los celos y la ira, el desapego y la obsesión, el trauma, la herida y la conciencia.

Conciencia que te da una de cal y otra de arena, una de luna y otra de piedra.

Dicen que en cada uno de nosotros vive un poco de todo, un poco de cada estrella. Y si no fuera porque he visto la magia con mis propios ojos, no te diría nunca que volar, está al alcance de cualquiera.
De todo aquel que esté dispuesto a romperse la cara contra el suelo, por tocar, sólo un segundo, un poquito de cielo.


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